3 reglas de oro que debemos respetar cuando se trate de construir nuestra marca personal

En las últimas dos semanas he recibido por lo menos tres artículos diferentes sobre la importancia de construir una marca personal. Artículos que incluso incluyen una serie de instrucciones y tips para que acapares los primeros 10 lugares de los resultados de búsqueda cuando alguien googlea tu nombre. Como dice la canción, ¿a dónde vamos a parar? Nunca he sido fanática de la mercadotecnia y, en lo personal, tampoco fanática de gritar a los cuatro vientos mis logros. Además, creo que un verdadero líder no tiene mucho tiempo para andar por la vida comunicándole al mundo que es un líder. Como dijo alguna vez Margaret Thatcher: “Ser un líder es como ser una dama. Si le tienes que decir a la gente que lo eres, entonces no lo eres.” Sin embargo, llama mi atención la relevancia que ha cobrado este tema para nuestro desarrollo profesional.

Hace un par de meses estuve trabajando con una de las fundaciones más grandes de México y, mientras hacía investigación de campo, me topé con el reporte de liderazgo en sustentabilidad que realiza Brandlogic y CRD Analytics. Este reporte, básicamente, resume los resultados de un estudio que se realiza anualmente a 100 compañías globales para comparar su desempeño real vs. el percibido por grupos de interés en temas de responsabilidad social y sustentabilidad. Algunos de los resultados son sorprendentes: Facebook y Amazon hacen mucho menos de lo que pensamos; mientras que otros, como Citi y UPS, en realidad hacen más de lo que creemos. Si trasladamos esto al plano personal, ¿en qué cuadrante te ubicarías?

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Lo peor que nos puede pasar es que estemos en el cuadrante superior izquierdo – es decir, que hagamos muchas cosas y que nadie lo reconozca. Soy de la idea de que si haces cosas que realmente aportan a la transformación y mejora de la sociedad que te rodea, eventualmente, el mundo lo notará. No obstante, ese proceso toma tiempo y – para bien o para mal – vivimos en un mundo cada vez más acelerado así que quizá vale la pena darnos un empujoncito a nosotros mismos. Pero, antes de que empecemos a promocionarnos, hay 3 reglas de oro que no podemos olvidar:

  1. No inventes logros con tal de proyectarte como algo que no eres. En otras palabras, no le eches crema de más a tus tacos. Sé honesto contigo mismo y con los demás. Haz una evaluación de lo que has logrado hasta hoy, de tus habilidades y de tus intereses y enfócate en comunicar esto.  Si mientes o exageras, tarde o temprano alguien se va a dar cuenta y ese día vas a perder tu credibilidad. A nadie le cae bien un mentiroso y, cuando de liderazgo se trata, la forma más rápida de caer es mintiéndole a la gente que te admira.
  2. Dedica por lo menos 85% de tu tiempo a seguir trabajando para alcanzar tus metas, a mejorar tu arte y a desarrollar nuevas habilidades. El resto del tiempo utilízalo para trabajar en tu marca personal: asiste a eventos de networking y conferencias, mejora tu página de internet y escribe en tu blog. ¡Por nada del mundo inviertas los porcentajes! Acuérdate que sin producto, no hay ventas y siempre será más importante alcanzar tus metas que promocionarlas. Además, no queremos romper la regla número 1.
  3. Y, finalmente: no enumeres tus logros; mejor, cuenta una historia. Una de las grandes ventajas de crear tu marca personal es que tú decides qué contar y cómo contarlo. Las personas construimos relaciones a partir de experiencias y visiones compartidas así que utiliza tu historia para contar quién eres, cómo piensas y cuáles son tus valores. Tu historia es lo que te hace diferente, lo que te hace vibrar, lo que te conecta a una comunidad.

Crear nuestra marca personal se ha vuelto necesario. Sin embargo, hay una delgada línea entre simplemente presumir tus logros y describir cómo es que agregas valor en lo que haces. Para no cruzarla mantén los pies en la tierra, sé auténtico y sigue trabajando para alcanzar tus metas.

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